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Cómo conservar el suelo del hogar

Palabra clave: suelo, conservación, hogar, erosión, escorrentía, agricultura urbana

Usualmente, las charlas acerca de la conservación del suelo se enfocan en áreas naturales, pero... ¿y dónde queda el suelo de nuestro hogar? Aquí lo sabrás.

Cada orificio en ese terrón de suelo es un macroporos formado por efecto de las raíces (Photo by us)


Un scoop de suelo directamente del jardín...

El suelo es un recurso natural no renovable, ya que su formación toma miles de años. Esa es una de las miles de razones por las cuales debemos conservar el suelo a través de prácticas que prevengan su degradación y ayuden a aumentar su productividad. Sin embargo, es muy curioso que, al comprar una casa con terreno, jardín o patio, nunca hablen del valor de los suelos y cómo su manejo impacta el valor de la propiedad. Muchos arrendadores no manejan clausuras que protejan un recurso tan importante como este de inquilinos amantes de la contaminación y destrucción. Como “landscaper” y científica de suelos te digo, ¡los suelos de nuestro hogar son muy importantes! Pues allí pasamos la mayor parte del tiempo, aunque no directamente. Piensa en que, si añades químicos al suelo como herbicidas, las partículas de suelo con residuos de ese y otros compuestos entrarán al hogar bajo la suela de los zapatos y como polvo arrastrado por el viento. ¿Es eso lo que quieres? . . . Imagino que ¡No!


Por eso te quiero compartir 5 prácticas para conservar el suelo de nuestro hogar:


1. Mantén una cobertura vegetal

La grama y el maní forrajero son ejemplos de coberturas vegetales con múltiples beneficios como mejorar la estructura del suelo, minimizar la cantidad de polvo que entra en el hogar, y reducir el impacto de la lluvia en la superficie del suelo, lo que a su vez mejora la infiltración del agua y reduce las escorrentías. Si el patio es muy rocoso y crece muy poca vegetación, ¡mantenlo así! De seguro, la poca vegetación que crece no dura más de unos pocos meses y al finalizar el ciclo de vida, se incorporarán al suelo como materia orgánica promoviendo el desarrollo de más plantas. Con un buen manejo y paciencia, un suelo rocoso puede tener espacios productivos para las abejas y otros insectos con roles clave en un ecosistema saludable.


2. Minimiza el impacto del agua

En especial, la que proveniente de los bordes y desagües del techo. Cada chorro de agua es una fuente de erosión que se puede evitar al colocar rocas en el punto donde impacta con el suelo. El resultado será una fuente de agua mejor distribuida con menor impacto directo en el suelo, lo que reducirá la cantidad de este recurso que se pierda lluvia tras lluvia. Otra alternativa es recolectar el agua de lluvia. En la actualidad, existen miles de alternativas, pero la más clásica es colocar un envase donde se recolecte el agua al caer y se almacene para uso posterior. Si dedicas 5 minutos a buscar información, encontrarás muchas ideas creativas para crear un proyecto de recolección de agua que se ajuste a tus recursos y necesidades.

Dato curioso: El agua tiene la capacidad de crear cañones y cuevas en material rocoso muy duro, ¡imagina lo que puede hacer en tu patio!


3. Aérealo

Un suelo ideal contiene cerca de 50% materia sólida y 50% espacio poroso que siempre está ocupado por agua y aire a distintas proporciones. Mantener ese 50/50 promueve la actividad microbiana y las reacciones químicas que degradan residuos orgánicos hasta convertirlos en nutrientes disponibles para las plantas. Si un suelo pierde el espacio poroso, disminuye su capacidad de infiltrar agua e intercambiar gases, aumenta su compactaci[on y reduce la profundidad de penetraciónn de las raíces. Para incorporar esta práctica, solo debes perforar el suelo en distintos puntos utilizando un tenedor de jardín (como el de la foto). Así crearás nuevos poros que promoverán la ventilación y el movimiento del agua en el suelo.


4. Nútrelo

Un suelo nutrido es un suelo saludable. Los nutrientes del suelo son removidos por las plantas que allí crecen, por los organismos que allí se alimentan y por las escorrentías producto de la lluvia. Para mantener el suelo bien nutrido es importante adoptar dos prácticas: añadir materia orgánica y observar la apariencia de las plantas para notar algún síntoma de deficiencia. Crear un sistema de compostaje casero es una excelente alternativa para minimizar los desperdicios orgánicos (como los residuos vegetales) y generar una fuente de nutrientes para el suelo. Al igual, mantener un jardín con variedad de plantas, ayuda a notar deficiencias de distintos nutrientes y a aumentar la biodiversidad, incluyendo las poblaciones de insectos.


5. Riégalo

El suelo suple agua a la flora y a la fauna, incluyendo a los alimentos que consumimos. En tiempos de sequía, es importante regar el suelo de nuestro hogar para mantener un rango de humedad y temperatura óptimos, tanto para las raíces como para los microorganismos. Más que una práctica de manejo, la considero el momento idóneo para observar, aprender y conectar con la naturaleza m[as cercana que tenemos: nuestro jardín.


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